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Periodismo de guerra

By 28 agosto, 2016

Columna publicada en Nueva Ciudad.


“¿Hicimos periodismo de guerra? Sí, y eso es mal periodismo.”
Julio Blanck, editor jefe del diario Clarín, en entrevista publicada en julio 2016.

Hace unos años, en el diario La Nación, el periodista Gabriel Levinas hizo público un plan maquiavélico del por entonces gobierno kirchnerista para dominar al electorado. El plan, que le fue revelado por un informante anónimo, buscaba dividir a la sociedad “entre los domesticados de primera y los de segunda”. Los primeros, las capas medias y altas, serían amedrentados a través de un sofisticado sistema de control: “Denuncias policiales, movimientos de las tarjetas de crédito, las bases de datos de la tarjeta SUBE, los datos biométricos de las fronteras, todos los mails que se puedan conseguir y hackear, y por supuesto, la información de la AFIP”. Las clases bajas, más rudimentarias, serían mantenidas vivas “al menor costo, procurando que la falta de nutrientes siga causando estragos en sus mentes y sólo sobrevivan para las elecciones, en las que indudablemente votarán por el Gobierno”.

Finalmente, el plan falló ya que, según explicó el informante, los qom mostraron una resistencia inusitada que impidió que el mismo avanzara.

Hace unos días, el periodista Nicolás Wiñazki publicó una columna en Clarín en la que denuncia una serie de posibles intimidaciones del ex gobierno kirchnerista hacia políticos opositores. Una de ellas le habría sido informada a la propia víctima, Maria Eugenia Vidal, por su cartero: “Tenés que saberlo. Durante meses hubo gente que me paraba acá cerca (SIC) y me obligaba (SIC) a mostrarles las cartas que llevaban tu nombre: te leyeron todo”. La gobernadora de la provincia de Buenos Aires no supo quiénes estaban detrás del hecho pero, según el periodista, “intuye que en esta trama estuvieron involucrados los más poderosos funcionarios del Estado K, reconstruyó Clarín en base a fuentes oficiales.”

No nos queda claro qué reconstruyó Clarín, pero imaginamos a “los más poderosos funcionarios K”esperando al cartero en la esquina, con una pava para despegar los sobres con vapor y una lata de engrudo para volverlos a pegar, y sentimos escalofríos. Gracias a esa hábil aunque deleznable maniobra, esos poderosos funcionarios pudieron averiguar que Vidal recibía la revista de Cablevisión, las facturas de luz y gas, promociones del ACA y los resúmenes del banco.

Lo más asombroso es que, de ser cierta la denuncia, significa que el cartero se autoinculpó del delito de apoderamiento ilegítimo de correspondencia, además de asociación ilícita. Temo que algún fiscal actúe de oficio.

En el futuro, algún investigador será víctima del asombro al conocer, a través de la lectura de nuestra prensa seria, que el gobierno kirchnerista tenía un sistema de espionaje centralizado y de una sofisticación digna de la CIA, que consolidaba datos de la tarjeta SUBE, de los bancos, de la AFIP, de la Policía Federal e incluso que rastreaba los mails de la ciudadanía; pero que, a la vez, inspirado por el Graham Greene de “Nuestro hombre en La Habana”, persistía en leer cartas que ya nadie escribía.

El periodismo de guerra que menciona Julio Blanck no es una decisión individual, ni siquiera es un estilo de hacer periodismo, sino una estrategia empresarial. Si el gobierno de CFK hubiese acordado con el Grupo Clarín, como lo hicieron todos sus predecesores, es posible que sólo encontráramos estas operaciones perezosas en portales de supuestos espías retirados.

De lo que no cabe duda alguna es que la primera víctima del periodismo de guerra es el lector.


Foto: periodista independiente investigando la guerra bacteriológica a punto de ser lanzada por CFK (gentileza Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).

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  • Anónimo dice:

    Apolinario
    Creo que acomodarnos a la realidad es un gran ejercicio. Mejor sin duda que el de enemistarse con ella.
    CFK no le declaró la guerra a Clarín, fue al revés, como señaló Julio Blanck. Como escribí en el post y usted no parece haber entendido, si hubiera acordado con Clarín, como todos, incluyendo ese Néstor que estaba tan cerca, Clarín la hubiera apoyado, al menos hasta el final, como apoyó a todos antes.
    Y me temo que no estamos de acuerdo. Una maniobra puede ser legal, sin ser legítima. En Brasil, el 80% de los senadores que condenaron a Dilma tienen causas por corrupción, algo que Dilma no, y pese a eso la excusa de la maniobra fue la supuesta "corrupción" presidencial. Pero, sobre todo, el instrumento que justificó el juicio político (las "pedaladas" fiscales), fue empleado por todos los predecesores de Dilma y fue declarado "legal" por su reemplazante apenas asumió. Es raro que algo tan atroz como para justificar el apartamiento de un jefe de Estado haya sido usado durante años y sea declarado inocuo hoy. Al parecer hubo un paréntesis, el de Dilma, en el que fue siniestro. Vaya casualidad.

    Saludos cordiales

    Rinconete, desde la clandestinidad de Blogger

  • Apolinario dice:

    Rinconete, ocurre que NK es un caso especial. Es un predecesor que acordó, y al mismo tiempo estaba vivito y coleando cuando CFK declaró esa guerra. Sepa disculpar mi dificultad para entender su estilo acomodaticio de la realidad.

    Mire, si es legal es legítimo. Criticable, por supuesto. Todo lo que le apetezca, como mis opiniones del gobierno K. Sacando la corrupción, o los bolsos de Lopez, creo que nunca cuestioné la legalidad de otras atrocidades K. Critiqué, y muy severamente, las consecuencias de esas nefastas políticas. Critiqué las mentiras que esgrimían para defender las supuestas bondades de esas barbaridades que cometían.

  • Anónimo dice:

    Miguel
    Creo que CFK efectivamente no podía acordar con Clarín. Eso era otorgarle Telecom, entre otras cosas, y por supuesto olvidarse de la Ley de Medios. Néstor tomó un país con menos exigencias de parte del multimedio, que salía del incendio y sobre todo de acuerdos generosos como la pesificación asimétrica o la Ley Clarín.

    Apolinario
    Si leyera el post vería que hablo de "todos los predecesores de CFK", eso incluye a Néstor que sin lugar a dudas acordó con Clarín (la fusión es un claro ejemplo de ello). Era la época dorada del "gobierno de la opinión pública", como lo llamaba Alberto Fernández. CFK no acordó con Clarín y Clarín le declaró el periodismo de guerra y fue premiado con el fin de la ley de medios apenas asumió el gobierno que ayudó a ganar.
    Con respecto a Brasil, que un método sea legal no implica que no sea criticable o que sea legítimo. De hecho, usted no paró de denunciar hechos legales durante esta terrible noche kirchnerista. La política tiene esas complejidades…

    Saludos cordiales,

    Rinconete, desde la clandestinidad de blogger

  • Apolinario dice:

    CFK se peleó con Clarín después de que NK fuera culo y calzón con Magneto. Recuerden la fusión Cablevisión Multicanal otorgada y las nunca negadas cenas de Magneto en Olivos con la parejita presidencial.

    Miguel, golpe es otra cosa. Los diputados y senadores que destituyeron a Dilma fueron votados democráticamente. La bestia que gobierna Venezuela también fue elegida democráticamente. Macri armó un partido y ganó las elecciones. A veces gustan los resultados democráticos, y a veces no. Hay de todo.

  • Miguel dice:

    Sobre si "CFK hubiese acordado con Clarin", dificil que el chancho chifle, aparte del campo había varios otros frentes y tarde o temprano Clarin se iba a alinear con los mandos naturales, sorprende que le hayan dado 4 años de changuí a Nestor.
    El poder de los medios no puede subestimarse, mucha gente cree que a Nisman lo mató el comando iraní-venezolano-camporista-cubano. Estoy en Brasil donde la agenda la marca la red Globo, y mucha gente cree que el golpe en curso es para salvarlos del plan maligno de Dilma y Lula para transformar a Brasil en Corea del Norte.