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Crónica de la Semana | Domingo 19 de noviembre del 2018

By 18 noviembre, 2018


Termina otra semana trepidante en la que no tuvimos lluvia de inversiones pero tampoco Pobreza Cero, es decir, una de cal y otra de arena.
Además, como bien lo explicó Nicolás Dujovne, “Argentina está en camino de convertirse en una economía plenamente solvente”. Es una noticia alentadora, sólo resta saber cuantas décadas nos llevará lograrlo, teniendo en cuenta los 150.000 millones de USD de deuda nueva que nos dejará el ministro que vive en un baldío.

Después de transformar los ministerios de Cultura y Ciencia & Tecnología en secretarías, el mejor equipo de los últimos 50 kalpas decidió eliminar el ministerio de Trabajo. En efecto, luego de que llevara el desempleo a dos dígitos, el presidente consideró que Jorge Triaca ya había cumplido con la tarea encomendada y que a partir de ahora el ineludible ministro de Producción Dante Sina podía suplantarlo. Teniendo en cuenta el enorme talento del ministro de Producción para cerrar pymes consideramos que es una sabia decisión. Además, el ex ministro de Trabajo dejó la TriacAPP, una aplicación que permite echar empleados con un sólo click, por lo que su presencia ya no es indispensable.

Luego de descubrir al comando venezolano-iraní que según Eduardo van der Kool asesinó al fiscal Nisman, luego de sufrir el peligro de la guerrilla separatista kurdo-mapuche que de acuerdo a lo informado por Jorge Lanata, “ya opera a metros del Obelisco” y luego de temer los estragos de la alianza kirchnerotroskista denunciada por el ministro Finocchiaro, esta semana descubrimos al novedoso comando anarquista que hizo explotar una bomba casera en Recoleta, a la hasta ahora desconocida sucursal Floresta de Hezbolá,  y a un peligroso terrorista con “rasgos islamistas”, según Eduardo Feinmann, que lanzó un artefacto explosivo parecido a un termotanque debajo del auto del juez Bonadio.

A la velocidad del Toto de la Champions tomando deuda, el notable fiscal Stornelli aseguró que el artefacto explosivo estaba vinculado con la causa de los Cuadernos con una lógica irrefutable: “¿Por qué otro motivo puede ser?”. El fiscal tiene razón, no debemos dejar que la realidad nos distraiga de nuestras certezas. 

Los ataques terroristas siguieron durante varios días: una bolsa con sábanas fue encontrada en el Aeroparque (sábanas que podrían servir para ahorcar funcionarios o incluso para escaparse de la cárcel), una vieja televisión fue avistada cerca del Obelisco y una sospechosa cartera que llevaba pollo crudo fue detonada en las cercanías de Alto Palermo. Según una pericia de Gendarmería, además de mostrar una actitud amenazante, el pollo tenía restos de pólvora en las alitas, lo que justificaría la dura reacción de las fuerzas del orden. La vicepresidenta Comosedice Michetti habría confirmado por su lado que el pollo estaba armado: “llevaba lanzas y piedras”. Invitado por Luis Majul, un toxicólogo serio explicó que el pollo podría haber estado contaminado con patógenos intestinales como la Salmonella o Campylobacter y ser usado como arma bacteriológica por un comando bioterrorista K.

Hace unos días cenamos kebbe al horno con laban en un restaurante árabe, no sabemos si entregarnos en Guantánamo, hacer explotar el pollo que todavía tengamos en la heladera o pedir asilo político al Club Sirio Libanés.

Los restos del ARA San Juan, desaparecido desde el 15 de noviembre de 2017, fueron localizados a 800 metros de metros de profundidad en el Atlántico Sur. En una asombrosa conferencia de prensa, aún para el generoso estándar al que nos tiene acostumbrados, Oscar Aguad explicó que  “si hay responsables, que se hagan responsables”. En rigor de verdad no es extraño que el ministro de Defensa hable de la pérdida de un submarino y de la muerte de 44 miembros de la Marina como si fuera un tema ajeno a su responsabilidad ya que lo mismo hace el ministro de Hacienda cuando opina sobre la inflación o el presidente cuando lamenta el aumento de la pobreza. Ocurre que Cambiemos es el gobierno de los comentaristas. 

Todo lo que quieran pero ya no le tenemos miedo al censista.

Imagen: Dos anarquistas de la sucursal Hezbolá de Floresta preparan un pollo explosivo para ser lanzado en Alto Palermo (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED)

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