Notas

Alberto y Néstor

By 12 marzo, 2022

 

Alberto suele contar una anécdota de cuando era Jefe de Gabinete de Néstor, referida a la decisión de anular las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Ambos regresaban a la Argentina luego del primer viaje oficial a EEUU cuando el entonces ministro de Defensa José Pampurro llamó a Alberto para informarle que el juez español Baltasar Garzón había pedido la extradición de 46 ex oficiales y suboficiales argentinos acusados del delito de genocidio. El entonces Jefe de Gabinete le pidió que los detuviera mientras decidían los pasos a seguir.

La primera reacción de Néstor fue ordenar la extradición, pero Alberto le señaló que eso no era posible porque la Argentina no extradita nacionales. Néstor propuso entonces que se los juzgara en la Argentina, pero eso no era posible por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, votadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín. A la propuesta de derogar esas leyes, Alberto argumentó que de todas formas los acusados podrían invocarlas como leyes más benignas y que entonces la solución sería anularlas. El problema es que quienes anulan las leyes- explicó- son los jueces, pese a que existían proyectos en el Congreso con ese objetivo.

Néstor entonces le dijo que agarraran alguno de esos proyectos y que anulasen las leyes. “Bueno, pero mirá Néstor que esto nunca pasó en la historia”, fueron las palabras que le respondió Alberto, a lo que Néstor contestó: “Entonces va a ser la primera vez”.

“Yo con mi condición de profesor de derecho penal funcionaba de otra forma, pensaba si esto era jurídicamente viable. Y él me vio cara de que no estaba en la misma sintonía y me dijo: “probamos con obediencia debida y nos fue mal. Probamos con el perdón y nos fue mal. Porque no probamos con la justicia”. Y le dije que tenía razón. Yo estaba pensando en términos de derecho y él en términos de justicia, que son cosas distintas. Con un coraje increíble.”

La anécdota ilustra con una honestidad brutal el dilema del gobierno de Alberto Fernández, que tiene a Néstor como modelo a seguir pero en el que el profesor de derecho penal ya no es el Jefe de Gabinete que aconseja sino el Presidente que decide.