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Sentarnos en una gran mesa imaginaria

By 22 marzo, 2022

Editorial de #ConsensoYCoso por El Destape Radio del 22 de marzo de 2022

 

El economista Paul Krugman suele burlarse de lo que él llama ideas zombie. Se trata de ideas que han sido muertas por la evidencia o por otras ideas pero que siguen caminando. En la Argentina tenemos un montón de ideas zombie, por ejemplo la de la gran mesa en la que nos deberíamos sentar para acordar, todos juntos, políticas con las que todos estaríamos de acuerdo.

En realidad, no existe una mesa que nos pueda contener a todos ni tampoco iniciativas que no tiren de sisa o no raspen a un montón de personas. Es por eso que en lugar de una gran mesa, elegimos un pequeño cuarto oscuro en el que votamos a nuestros representantes cada dos años. Nadie exige que las elecciones se resuelvan por unanimidad, sólo por mayoría. Pensar que las iniciativas virtuosas son las que logran no enfurecer a nadie no sólo es ilusorio, es sobre todo peligroso porque impulsa a no avanzar, a mantener el status quo porque siempre habrá un sector en contra de una iniciativa en particular. Del gobierno de las mayorías pasamos así al condicionamiento de las minorías, las que gritan más fuerte o al menos las que tienen los medios para amplificar esos gritos.

Las grandes ampliaciones de derecho generaron rechazo en sectores amplios de la ciudadanía, desde el sufragio universal, es decir, el voto masculino, hasta el sufragio femenino, la jornada de 8 horas, las vacaciones pagas, el divorcio vincular, el matrimonio igualitario o incluso la legalización del aborto que hoy ya nadie cuestiona.

Frente a la idea zombie de las iniciativas virtuosas sin rechazo recordemos que gobernar no es eludir conflictos sino elegirlos. Al pretender no confrontar con una minoría, el gobierno se condena a confrontar con las mayorías.