Notas

El sudor de bailanta y el cardumen de la Corte (El Resumen de la semana 25 de diciembre de 2022)

By 25 diciembre, 2022 6 Comments

 

El domingo 18 de diciembre pasamos por todos los estados, sólido, líquido y gaseoso. Transitamos de la victoria anticipada inicial de la Selección al contragolpe fulminante del equipo francés, luego al contragolpe fulminante del contragolpe fulminante para llegar nuevamente al equilibrio y a los penales y poder gritar, absolutamente agotados y a tiro de bobazo, Argentina campeón. Vamos a hablar durante muchos años de esta final y de un equipo que nos trajo felicidad. Porque al fin y al cabo de eso se trata, no de lógica ni de modales, sino de la felicidad del pueblo, contagiosa y vulgar como gesto del Dibu.

Algo que quienes repiten una y otra vez que este es un país de mierda no logran entender y, mucho peor para ellos, tampoco gozar.

Luego de pasar un mes en Catar y antes de tomarse cuarenta días de vacaciones en Villa Langostura, Mauricio Macri criticó el feriado decretado por Alberto Fernández para que los trabajadores también pudieran festejar, no sólo quienes, como Macri, tomaron la precaución de nacer ricos. Olvidándose de las reticencias del ex presidente, millones de ciudadanos- una décima parte de nuestra población- caminaron y festejaron por todo el país pese a que en su inmensa mayoría no lograron ver a los jugadores. Sin represión policial no hubo desmanes- vaya asombro- solo un aluvión zoológico en estado de felicidad. Por supuesto, este aluvión no tuvo la misma carga política que el original, pero sí mostró similar peso plebeyo, misma vulgaridad e idéntica felicidad contagiosa que tanto enfurece a nuestros civilizados, esos que prefieren festejar a puertas cerradas.

Como ocurrió con los festejos del Bicentenario, los medios operaron en contra del feriado, alertando sobre catástrofes inminentes, denunciando primero que Alberto quería usar políticamente a la Selección para luego denunciarlo por ser el único presidente que no la recibió. Nos hablaron de mugre, de descontrol, e incluso de “sudor de bailanta”, según la expresión de Alejandro Fargosi, integrante de Juntos por el Cambio que nunca deja de asombrarnos.

Apenas ganó la Argentina nuestros medios serios descubrieron que, en realidad, Messi no se había maradonizado ni era vulgar como CFK sino que, al contrario, es un ejemplo para nuestros jóvenes. Nuestra realidad es trepidante.

Tal vez inspirado por la victoria argentina, el cardumen de operadores aterciopelados que persistimos en llamar Corte Suprema y que encabeza el más desprestigiado de los poderes, decidió dar su apoyo a Horacio Rodríguez Larreta. Con una medida cautelar convalida el desvío de recursos hacia la CABA decretado por el entonces presidente Mauricio Macri con el pretexto del traspaso de la Policía Federal a la ciudad (recordemos que los fondos en cuestión superaban el costo de ese traspaso). La Corte no analizó el tema de fondo, sólo congeló aquella decisión. Así, luego de ordenar restablecer una ley derogada por el Congreso, la del Consejo de la Magistratura, es decir, luego de legislar como solo puede hacer el Congreso, los cortesanos de Clarín devuelven favores al PRO haciendo volar por el aire el Presupuesto votado en el Congreso. También convalidaron la persecución contra Milagro Sala al decidir ni siquiera analizar las múltiples denuncias presentadas por sus abogados, digamos todo.

Alberto Fernández denunció “un choque de poderes” al considerar que la Corte “contradice al Poder Ejecutivo y al Legislativo”, al tiempo que calificó “de imposible cumplimiento” la decisión del tribunal y ordenó presentar un pedido de revocatoria “in extremis” contra la resolución cautelar. Así como Larreta podía no cumplir resoluciones judiciales sin inquietar a nuestros medios serios, la apelación del gobierno sí pondría en peligro las instituciones y coso. Es un tema complejo.

En todo caso, luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) financiara la campaña de Macri con un préstamo de 45.000 millones de dólares, la Corte- más modesta- quiere entregarle unos 180.000 millones de pesos a Larreta.

Que los ciudadanos financiemos las campañas de Juntos por el Cambio parece ser una noble tradición federal que deberíamos mantener.

 

Imagen: Integrantes de la Corte Suprema protegen a Horacio Rodríguez Larreta antes de iniciar su campaña (cortesía Fundación LED para el desarrollo de la Fundación LED)

 

 

 

 

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