Columnas Rinconet

Los serios y los impresentables

By 23 febrero, 2011 6 Comments

El año pasado se cumplieron 80 años de la famosa Acordada de 1930, una calamidad legal por la que la Corte Suprema legitimó el golpe de Estado de Uriburu y estableció la doctrina legal de los gobiernos ¨de facto¨.

Al parecer fue la moneda de cambio de la Corte con Uriburu para que esta pudiera nombrar a su presidente, a diferencia de lo que ocurría en EEUU.
La Nación elogió la modificación como un ¨fortalecimiento de la independencia del poder judicial¨.

La Acordada de 1930 fue la razón invocada por la mayoría oficialista para iniciarle juicio político a varios jueces de la Corte durante el primer gobierno de Perón. La oposición calificó de hipócrita al gobierno que luego de haberse beneficiado de un golpe pretendía usar ese argumento para llevarse puesta a la Corte.

El jefe de la bancada oficialista, el Rossi de aquella época, argumentó que no era el gobierno sino el Congreso que iniciaba el juicio político, lo que prueba que las chicanas legalistas no son monopolio exclusivo de los radicales.

La Nación, que había apoyado el golpe del ´30 y la legalización de lo ilegal, se escandalizó por el oportunismo y la falta de entidad moral del oficialismo para llevar adelante el juicio. Era una reacción coherente ya que en el fondo desaprobaba la medida.

Lo extraño es que en aquel momento, como hoy ocurre con el fin de las AFJP, la ley de medios, la AUH o la política de DDHH, muchos de quienes criticaron el juicio estaban de acuerdo con su objetivo ya que consideraban la Acordada como un atentado a la democracia, pero no podían tolerar que lo hicieran unos energúmenos impresentables y no Alfredo Palacios, Thomas Jefferson o Heidi.

Parece siempre preferible que una buena iniciativa no se realice, conservando su eterno esplendor, a que se ensucie (como diría Zamora) entre los dedos mugrientos de unos impresentables.

Dejar un comentario 6 Comments

  • Rinconete dice:

    ¿La reutilización de trajes de un finado ilustre cuenta?

  • Anónimo dice:

    Puede ser… Si te fijas, todos tienen un adjetivo calificativo, menos el hijo de Alfonsín (Hasta Crsitian!). O sea, aparte de nacer de la semilla de alguien que intento recuperar la democracia y la justicia en el país, que ha hecho este hombre? Hasta Carlos Pirovano, un don nadie, ya tiene carta de presentación ("hola, como va? Yo soy el que propone abolir la escuela pública. Mucho gusto") Y él? Miren que hacerle ojitos a Binner dos veces a la semana no cuenta, y no porque no sea remarcable, sino porque ya son demasiados los que lo hacen.

    Saludos. Fiorde.

  • Rinconete dice:

    Fiorde

    El punto 3 es cruel y sobre todo, exagerado. No se puede culpar seriamente al hijo de Alfonsín por algo que haya hecho ya que tomó la precaución de no hacer nada.

  • Anónimo dice:

    "Lamentablemente en el ´45 no hubiera encontrado ninguna cámara de TN…Un horror."
    Fijate vos! La inseguridad es tan grande que ya ha traspasado los límites de la história! Todo, como siempre, culpa de:
    1- Macri de la derecha eficiente.
    2- Duhalde del orden y el sindicalismo patronal.
    3- El hijo de Alfonsin.
    4- Cristian U., que es un buen jugador (Baja el volumen vieja! me tenes las pelotas llenas con gran hermano…)
    5- Los montoneros fachos nazis adictos ultra-kirchneristas que prepetran durante 8 años ésta crispada dictadura.

    PD: si no respondiste 5, no sabes el Clorín que te falta tener encima para entender lo que dice la gente.

    Saludos. Fiorde.

  • Rinconete dice:

    Gil Lapiedra hubiera salido a buscar alguna cámara de TN para explayarse sobre la terrible crisis institucional generada por el no cumplimiento por parte del legislador del artículo 115, inciso 22, párrafo 4, del reglamento de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación que estipula taxativamente que un proyecto de ley presentado los días pares debe ser impreso en formato Oficio y de ninguna manera en Carta.

    Lamentablemente en el ´45 no hubiera encontrado ninguna cámara de TN…Un horror.

  • santix dice:

    Ay, que lastima no haber tenido un Gil Lapiedra o un Sabsay al menos que nos salvaran en ese momento!